Educating involves society

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Educating involves many people and institutions while demanding very special competencies. Educating involves society.

“With the purpose of generating a reflection on education, to see in what ways we can better the public policies in this fundamental aspect of people’s lives, and to question the actual pedagogical projects facing the challenges of the future, I am choosing to write this letter to educational communities that I have titled ‘Educating in the 21stcentury.’”

With these words, Monsignor Fernando Chomali Garib, Archbishop of Concepcion, Chile,  and Academician of the Pontifical Academy for Life, introduces his new pastoral letter that was presented to more than 150 constituents of the management teams of the Church Colleges. The meeting happened in Casa Betania and, at its beginning, the Episcopal Delegate of Pastoral Education, Adriana Fernández, thanked the managers for their presence and invited them to reflect on the valuable contributions that the Archbishop has made. To follow, the Pastoral Vicar, Presbyterian Mauricio Aguayo, gave a communal prayer.

In his text, Monsignor Chomali points out that “educating is a very delicate and complex process involving many people and institutions, and this demands very special competencies. But it also involves society given that everything which happens and is said in social life has an impact on people, and thus, contributes in a positive or negative way in the process of learning, growth, and maturation of students. It is very different to educate a youth who eats and sleeps well, who lives in a tranquil environment, in a house in which the newspaper is read and where both parents are present in the youth’s education process compared to someone who does not have such a healthy environment in which to grow. It is very different to educate a child who lives in the middle of poverty and violence compared to a child who was not exposed to such traumatic experiences.”

He added to this saying that “it is very different to educate a youth with a lack of emotional support in his/her family life compared to someone who does not lack such emotional care. Nothing is indifferent to the human being in the shaping of his life, of his identity, of his personality, of his dreams, of his culture, of the way in which he relates to himself, with others, with nature, and for those who believe, with God. I do not want to say with this that the youth are predetermined; rather what I am trying to say is that the environment shapes one’s life to the point that makes the right/duty to both be educated and to educate more or less arduous”.

Educar  involucra a muchas personas e instituciones, y exige competencias muy especiales. Pero también involucra a la sociedad 

“Con el propósito de generar una reflexión en torno a la educación, ver de qué manera mejorar las políticas públicas en este aspecto fundamental de la vida de las personas, y preguntarse sobre los actuales proyectos pedagógicos de cara a los desafíos del futuro, es que me he permitido escribir esta carta a las comunidades educativas que he titulado Educar en el Siglo XXI”.

Con estas palabras, Monseñor Fernando Chomali Garib, Arzobispo de Concepción, Chile, y Academico de la Pontificia Academia para la Vida,  introduce su nueva carta pastoral, que fue presentada ante más de 150 integrantes de los equipos directivos de Colegios de Iglesia. El encuentro se realizó en Casa Betania y, en la apertura, la Delegada Episcopal de la Pastoral de Educación, Adriana Fernández, agradeció la presencia de los directivos e invitó a reflexionar el valioso aporte que hace el Arzobispo. A continuación, el Vicario de Pastoral, presbítero Mauricio Aguayo, hizo una oración comunitaria.

Monseñor Chomali, en su texto, señala que “Educar es un proceso muy complejo y delicado, involucra a muchas personas e instituciones, y exige competencias muy especiales. Pero también involucra a la sociedad dado que todo lo que acontezca y se diga en la vida social tiene impacto en las personas y, por lo tanto, contribuye de manera positiva o negativa en el proceso de aprendizaje, crecimiento y maduración de los estudiantes. Es muy distinto educar a un joven que come y duerme bien, que vive en un ambiente tranquilo, en una casa en donde se lee el periódico y que tiene a sus padres presentes en su proceso educativo, que a uno que no cuenta con ello. Es muy distinto educar a un niño que vive en medio de la pobreza y la violencia, que a uno que no ha vivido estas traumáticas experiencias”.

Agregó que “es muy distinto educar a un joven con carencias afectivas en su entorno familiar, que a uno que no las carece. Nada le resulta indiferente al ser humano en la conformación de su vida, de su identidad, de su personalidad, de sus sueños, de su cultura, de su modo como se relaciona consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y, para los creyentes, con Dios. No quiero decir con esto que los jóvenes estén determinados, lo que trato de decir es que el entorno condiciona la vida de las personas al punto que hace que el derecho/deber de ser educado y educarse se haga más o menos arduo”.

Concepcion, 10 de abril 2019