Coronavirus and Solidarity

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Pandemic and Brotherhood  by Archbishop Vincenzo Paglia

“Thick darkness has gathered over our squares, our streets and our cities; it has taken over our lives, filling everything with a deafening silence and a distressing void, that stops everything as it passes by; we feel it in the air, we notice in people’s gestures, their glances give them away. We find ourselves afraid and lost.  Like the disciples in the Gospel we were caught off guard by an unexpected, turbulent storm.  We have realized that we are on the same boat, all of us fragile and disoriented, but at the same time important and needed, all of us called to row together, each of us in need of comforting the other.  On this boat… are all of us” (Pope Francis, Meditation, Esplanade of St. Peter's Basilica, Friday, March 27)

In the midst of our technological and managerial euphoria, we found ourselves socially and technically unprepared for the arrival and spread of the Covid-19 contagion:  we struggled to recognize and admit its impact.  We learned that viruses have no borders.  Walls are useless, they do not stop diseases, they do not reduce, rather they increase, confusion, uncertainty, fear.  We touch with our fingers the fragility of life, our own vulnerability, the weakness of our society, our technology, the structures, and superstructures that we have set up to make us feel rich, strong, indispensable, privileged.  It is a fragility that eliminates many interpersonal and social relationships—a sort of indefinite suspension of our former way of life, with a more or less conscious commitment in the background—keep death as hidden as possible.  It seems that in these past months have been witnessing a dramatic split between the “before” and the “after.”  This age of “viruses,” however, offers us a valuable opportunity to reflect on the meaning of our existence as persons, as a society, as human beings.  In the first part of these reflections I focus on the themes of “us” and “taking care” of each other.  After these reflections, I introduce, following in the line of Pope Francis,  comments on several psalms that help us to move toward that Beyond, which for us believers is called God and for those who do not believe is called Mystery, that Mystery which welcomes and overcomes the abyss into which we have all fallen today.  If the “pandemic” affects everyone; if the best response to it is unified and worldwide; if solidarity makes us accountable to each other, we have an opportunity even now to trace out the key elements of the future that we want to build.  It is not true, in fact, that after this nightmarish pandemic parenthesis everything will be the way it was before.  Will tomorrow be better? It's not certain.  This is what I deal with in the second part.  The strength of our response will depend on how we handle this time, how creative we are in imagining the future, how boldly we strive to overcome the countless challenges we face.  We must be aware that we cannot simply try to do better what we have already been doing.  We need a paradigm shift, a new model of development.  Even now we need to reflect on understanding the present and foreseeing the future.  For a fuller introduction, I recommend the document “Pandemic and Universal Brotherhood,” presented to Pope Francis on March 30, 2020, which the Pontifical Academy for Life developed as its contribution to reflections on the pandemic which are being carried out in the world of scientific and humanistic research.

Published for Piemme by Mondadori Books S.p.A. © 2020 Mondadori Books S.p.A., Milan

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Introducción. Pandemia y fraternidad de Monseñor Paglia

«Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos.». (Papa Francisco, meditación, Atrio de la Basílica de San Pedro, Viernes, 27 de marzo de 2020).

En medio de nuestra euforia tecnológica y administrativa, nos encontramos social y técnicamente no preparados para la propagación del contagio de Covid-19: luchamos por reconocer y admitir el impacto. Hemos descubierto que los "virus" no tienen fronteras. Los muros no sirven, no detienen enfermedades, no reparan, de hecho aumentan la confusión, la incertidumbre y los miedos. Tocamos con nuestras propias manos la fragilidad de la vida, la vulnerabilidad de cada uno de nosotros, de las empresas, de las tecnologías, de todas las estructuras y superestructuras que hemos establecido para sentirnos ricos, fuertes, indispensables, privilegiados. Es una fragilidad que pone fuera de juego muchas relaciones interpersonales y sociales. Una especie de suspensión sine die de la forma de ser de uno. Y un pensamiento más o menos consciente es el trasfondo: ocultar la muerte tanto como sea posible. Podríamos decir que nos enfrentamos a una ruptura dramática entre el antes y el después de estos meses. Sin embargo, la era de los "virus" ofrece una oportunidad preciosa: la oportunidad de reflexionar sobre el significado de nuestra existencia como personas, como sociedad, como seres humanos. En la primera parte de estas reflexiones, me centro en los temas de "nosotros" y "cuidar" los unos de los otros. Y además de la reflexión que quiero presentar, a raíz de lo que el Papa Francisco continúa dándonos, algunos comentarios sobre algunos salmos que nos ayudan a ir hacia ese Más Allá, que para nosotros los creyentes se llama Dios y para aquellos que no creen, Misterio, que acoge y supera El abismo en el que todos hemos caído hoy. Si la "pandemia" afecta a todos; Si la mejor respuesta es concertada y global, si la solidaridad en el comportamiento nos hace responsables los unos de los otros, tenemos la oportunidad de esbozar algunas líneas clave del futuro que queremos construir en este momento. No es cierto, de hecho, que todo volverá como antes, después de este paréntesis de pesadilla. ¿Y mañana será mejor? No se da por descontado. Esto es lo que menciono en la segunda parte. La fuerza de la respuesta que podremos dar también dependerá de cómo nos enfrentemos esta vez, con qué creatividad imaginamos el futuro, con qué audacia nos esforzamos por confrontar los innumerables desafíos que tenemos de frente. Debemos ser conscientes de que no se trata simplemente de hacer mejor lo que ya hacemos, sino de un cambio de paradigma, de un nuevo modelo de desarrollo a implementar. Ya desde ahora es útil para todos reflexionar para comprender el hoy e individuar el mañana. Para finalizar, muestro el documento Pandemia y fraternidad universal, presentado al Papa Francisco el 30 de marzo de 2020, que la Pontificia Academia de la Vida ha elaborado para contribuir a la reflexión realizada en el mundo de la investigación científica y humanista.

Publicado por Piemme da Mondadori Libri S.p.A. © 2020 Mondadori Libri S.p.A., Milano

La Stampa - edizione on line 28 marzo 2020. La sfida che affrontiamo è una emergenza assoluta. Il vecchio mondo è finito e non torna più. 

Avvenire 25 marzo 2020, p. 20.  25 anni dalla Evangelium Vitae. Un documento chiave ma anche una profezia per questi nostri tempi complessi, fattisi ora anche inaspettatamente aspri.

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00_ACCADEMIA VITA_MONS_PAGLIA_2020.04.24 - Il Riformista - N.82_pagina 1 e 9__page-0002
00_MONS_PAGLIA_Coronavirus e Solidarietà_IL RIFORMISTA_18_03_2020_pagina 10_

Pandemia e Fraternità Universale

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